domingo, 27 de noviembre de 2011

Gilda, Waldman. Los nuevos horizontes de las ciencias sociales: interpelando a las fronteras disciplinarias

La autora habla sobre las fronteras existentes; en términos de la recomposición geopolítica, social y cultural ocurrida después de la caída del muro de Berlín, es el tema de la frontera; la reordenación del mundo. La lógica de la dinámica globalizadora crea un mundo sin fronteras, en el que ideas, capitales, mercancías, tecnología y cultura circulan libremente, más allá de fronteras jurídico-políticas determinadas. Lo anterior se ve contrarrestado por la persistencia y el fortalecimiento de añejos troncos culturales de raíces étnicas y religiosas.
 También en las ciencias sociales el problema de las fronteras constituye hoy por hoy uno de los debates de mayor actualidad; una nueva lectura del mundo. Así como la creación de fronteras territoriales ha tenido un carácter histórico y modificable, producto de decisiones políticas implementadas por el Estado-nación, las fronteras entre las ciencias sociales han respondido, sin duda alguna a procesos históricos que las estructuraron internamente de manera disciplinaria específica. La reflexión sobre lo social se confundía y ligaba con otras actividades intelectuales: la política, la filosofía, la religión, etc. Y fue sólo después de la Revolución Francesa que aparecieron límites de orden cognoscitivo en el ámbito de las ciencias sociales.
 Lo anterior evidencia, que las exigencias de las nuevas problemáticas exigen de las ciencias sociales nuevas respuestas, interpretaciones, formulaciones, al mismo tiempo que las obligan a revisar críticamente tanto su objeto de estudio como su capacidad de explicación. Ante una realidad crecientemente compleja e incierta, las ciencias sociales se han visto obligadas a readecuar su quehacer reflexivo y redefinir su identidad a partir del hecho fundamental de que el proceso globalizador ha transformado su objeto de estudio tradicional.
 De allí que sea extremadamente difícil seguir pensando en fronteras disciplinarias cuando la circulación planetaria de las comunicaciones incide en los procesos socioculturales de los más alejados países y regiones, o cuando la revolución informática reduce el margen de acción económica del Estado al interior de sus propias fronteras, o cuando la más leve tensión económica en un mercado nacional desequilibra la red de relaciones económicas y políticas internacionales, o cuando las relaciones y procesos de dominación nacionales se ven afectados por la nueva dinámica de la realidad global y las nuevas estructuras mundiales de poder. En México, por ejemplo, la creciente apertura económica y social ha acelerado el proceso de democratización, de tal forma que la sociedad política mexicana transita hacia una situación en la que la democracia ya no es sólo un referente formal.
 En esta misma línea, y en oposición al estudio del quehacer de los grandes hombres y de las grandes tendencias sociales sustentadas en evidencia documental, la nueva historiografía ha puesto el énfasis en la microhistoria, acude a nuevas fuentes tales como la historia oral, la evidencia visual, la estadística, y otras. El cruce de fronteras entre antropología y ciencias sociales, las nuevas perspectivas de reflexión en torno a los fenómenos sociales y políticos se realizan desde una perspectiva en la que la cultura ocupa un lugar central. Así, la cultura aparece como factor importante para descifrar contradicciones y conflictos sociales. El término frontera demarca, circunscribe, divide y delimita, identifica lo que está dentro y lo que se encuentra fuera.

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